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Posts Tagged ‘Yul Brynner’

En sus primeros tiempos como revista, Cinemanía publicó una serie de artículos en la que destacados nombres del mundo de la cultura (directores, escritores, etc…) elegían y comentaban su película preferida de la historia del cine.

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Reproduzco aquí el artículo en el que el escritor y articulista Juan José Millás comenta su predilección por el western de John Sturges Los siete magníficos, traslación a su vez de Los siete samurais, de Kurosawa.

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Se cumplen cincuenta años del rodaje en los aledaños de Zaragoza de la superproducción Salomón y la reina de Saba, protagonizada por Tyrone Power y Gina Lollobrigida.
Un artículo de Juan Domínguez Lasierra para Heraldo de Aragón rememora dicho rodaje y su incidencia en la ciudad, además de charlar con José Pérez Gállego, antiguo crítico cinematográfico y teatral de la época, quien recuerda jugosos detalles de aquellos días.
Reproduzco el mencionado artículo…

<<< El fotógrafo Freddie Young había estado localizando en los desiertos de Israel donde se supone que discurrieron los verdaderos encuentros entre Solomon y Saba. Pero en cuanto vio los llanos de Valdespartera, en Zaragoza, exclamó:
– ¡Estos son más auténticos!
Así que el rodaje de las batallas de ‘Salomón y la reina de Saba’ se hizo ahí, en el desierto próximo a Zaragoza, un lugar utilizado para maniobras militares y donde, realmente, el rodaje fue como otra maniobra militar más, salvo que los soldados de verdad se vistieron de romanos y de egipcios para simular una batalla en tierras bíblicas.
– El asesor militar era Martín de Pozuelo, que era el que daba las órdenes a las tropas en los movimientos marcados en el guión, y las tropas pertenecían al Ejército español.

Cuenta estas incidencias José Pérez Gallego, entonces crítico cinematográfico de Heraldo de Aragón, quien acudió al rodaje como periodista e informó ampliamente de aquel acontecimiento cinematográfico como no ha habido otro en tierras aragonesas.
– ¿Qué recuerdos guardas de aquellos días de rodaje? -le pregunto.
Y Pepe, como siempre, en vez de hablarme de Gina, de Tyrone Power, o de King Vidor, el legendario director, me habla de…
– Había un actor genial, George Sanders, que era ruso y hablaba ocho idiomas. Entre ellos el español, un español perfecto. Era un tipo singular, culto, que incluso escribía libros. En una recepción en el Gran Hotel le llevé un libro suyo, una novela policiaca que se había publicado en Argentina, Crimen en mis manos. Se quedó asombrado y muy contento. No tenía conocimiento de la existencia de esa edición. Me lo dedicó, incluso con un pequeño dibujo relativo a Salomón y Saba.
– ¿Y qué pasó en aquella recepción?
– De lo que mejor me acuerdo es que estaba por allí Nena Guillén, fantástica con sus veinte añitos, y George Sanders no le quitaba ojo. Nena era una preciosidad e incluso se dice de ella que don Juan Carlos, en sus tiempos de cadete, estaba encaprichado con ella. Se veían en guateques. Pero el caso es que Nena tenía novio.
– Y los rodajes en Valdespartera, ¿qué?
– Llevé a Manuel Derqui, que hizo muchas fotos, sobre todo de Nena Guillén.
– Otra vez Nena. Lo raro es que no le quitase el papel a Gina…
– Porque no la vio King Vidor… Porque has de saber que Gina era un retaco, pequeñísima, sólo se le veía pecho…
– Sigue contando…
– Un día me invitaron al cine Rex a ver lo rodado. Porque lo que se rodaba en Zaragoza por la mañana se llevaba a Madrid para que lo revelaran y al día siguiente ya estaba de vuelta aquí, para que lo viera el director y los técnicos. Y se proyectaba en el cine Rex. Allí vi a Gina, que llegó a Zaragoza más tarde que los demás. Si el rodaje se inició a mediados de septiembre, ella vino a primeros de octubre. A Gina la tenían un tanto apartada, en plan diva, y nos dijeron que no le habláramos. Felipe Sanz, que era muy dicharachero, se la presentó a Bruned (director de Heraldo de Aragón) como la señora Skofic, porque estaba casada con un médico, de nombre Miko Skofic.
– ¿Alguna otra anécdota del rodaje?
– Allí se presentó José María Zaldívar, famoso periodista radiofónico local cuyo sobrenombre y programa se llamaba El Vigía de la Torre Nueva, pero no le dejeron entrar en el camerino y monto el número. Incluso un guardaespaldas le dio un empujón. Después, en su programa atacó a Gina.
El rodaje duró unos quince o veinte días. Había un runrún en el equipo de rodaje americano, de si allí, en Valdespartera, se habían producido fusilamientos durante la Guerra Civil.
– ¿Y Tyrone Power?
– Era un hombre elegante, muy profesional, que mantanía mucho las distancias.
– ¿Algún recuerdo de King Vidor?
– King Vidor era tejano, y le gustaba, en los descansos, hacer demostraciones con el látigo. Ponía una piedra en pie, extendía el látigo en el suelo y luego lo agitaba en el aire y con la punta le daba al pedrusco. Tenía mucha habilidad. Decía que quería darle a las batallas de la película el mismo sentido bélico y trágico de las batallas de Guerra y Paz, que acababa de rodar. El jefe de fotografía llevaba un libro de Ricardo Aguilar y se interesó por él. Se lo prestamos, pero lo perdió.
¿Y sabes quién estaba como responsable de la segunda unidad? Anthony Mann, sí, el que fue marido de Sarita Montiel. Era un hombre taciturno, que no hablaba con nadie. Estaba siempre muy concentrado en el trabajo. Las escenas de acción las hacía él. En las batallas, se rodaban primero las escenas generales, y luego, los detalles parciales que se insertaban en el montaje. De estas escenas se encargaba Mann. “Esto es tan fácil como meter planos de relleno en una película del Oeste”, decía Mann.
– ¿Algún otro personaje que recuerdes?
– A Leo Fuchs, un judío, que era foto-fija. Lo veía por las noches en el Tubo (popular zona de tapas zaragozana), con un sombrero mejicano. Lo que más le gustaba era lo bien que le limpiaban los zapatos en Domingo, el establecimiento situado frente a Casa Pascualillo. (Juan Domínguez Lasierra) >>>

Salomón y la reina de Saba, tras las escenas rodadas en Valdespartera, se siguió realizando en Madrid, en los estudios Sevilla Films. Allí, inesperadamente, Tyrone Power, sufrió un ataque al corazón que acabó con su vida, provocando el siguiento dicho popular: “No se sabe si murió por una angina de pecho, o por un pecho de la Gina”.
Los productores decidieron volver a rodar todas las escenas en que salía, sustituyendo al fallecido actor por Yul Brynner.
Tyrone ‘Ty’ Power permaneció en Zaragoza desde el 15 de septiembre hasta el 3 de octubre, cuando se marchó a Madrid. Salvo un fin de semana en que se fue a Hendaya a presentar unos campeonatos de pelota vasca, los Power no abandonaron Zaragoza. Él y su esposa permanecieron en sus habitaciones del Gran Hotel y cuando salían de las mismas era para asistir a proyecciones o realizar compras.

A las once de la mañana, Gina llegaba a los terrenos de Valdespartera. Entraba en su moderno camerino sobre ruedas y después de pasar por modista, peluquera y maquilladora se trasladaba en coche al lugar del rodaje, donde King Vidor dirigía las escenas de acción.

Personalmente, entiendo que el cine debe ser un espectáculo barato y popular, donde la gente pueda soñar un rato’ (Tyrone Power).

Añado un par de recortes de prensa: el primero reproduce el artículo originario de Pérez Gállego, en septiembre de 1958; el segundo, reproduce una página del Heraldo de la época, informando del rodaje de la película…

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