
En algunas escasas pero jugosas ocasiones, la habitual postergación mediática que sufre el cine clásico queda dejada de lado. Eso ha ocurrido con el arrollador éxito de público y atención mediática con que se ha visto acompañada la reciente exposición dedicada a la inolvidable Audrey Hepburn, en la primera edición del recién nacido festival de cine clásico Retroback, celebrado días atrás en Granada. Pocos casos concitan tanta admiración y mitomanía como el de la maravillosa Audrey, capaz de aunar el elogio crítico con la rendida aquiescencia de todo aficionado al cine, tanto por sus méritos artísticos como por su carisma y glamour o por su admirable actividad como figura pública. Pese a los años trascurridos desde su fallecimiento, tras dolorosa y encarnecida enfermedad, todo el mundo recuerda la estela resplandeciente y mágica que dejó una de las más refulgentes estrellas de la pantalla.
Con motivo de dicha reinsurgencia mediática, me atrevo a recomendar un par de excelentes artículos aparecidos en la prensa, firmados por la escritora y cinéfila Maruja Torres y por el crítico de cine y articulista del Diario de Sevilla, Carlos Colón.
Y es que todo el mundo quiere a Audrey.